domingo, 8 de mayo de 2016

¿Qué es lo que tiene la respiración…?

La flexibilidad, la resistencia y la incertidumbre, esa especie de aventura, están en nuestro sistema nervioso, forman parte de la vida” Oliver Sacks

Cada día, paso a paso, la ciencia está confirmando la íntima unión cuerpo-mente (1). Lo que hasta hoy era intuición, gracias a las nuevas tecnologías, ahora se “oficializa”.

Si te fijas – por ejemplo – en los estudios sobre el estrés, se nos muestra que la interpretación que hacemos de la situación que vivimos desencadena procesos fisiológicos determinados en nuestro cuerpo (ver post de 13/12/2015), que son distintos según la interpretemos como un peligro o como un reto. La idea es ¿por qué no aprovechar esta conexión mente-cuerpo para que juegue a tu favor? Enviar informaciones que nos interesen a nuestro cerebro para que éste provoque los cambios fisiológicos que nos sean útiles… ¿Por qué no? (2)

Y vayamos a la respiración… Hay tres aspectos en los que la respiración te ayuda:

1) A diagnosticar/calibrar tu mente
2) A entrenar la atención
3) A conectar con tu cuerpo

Ya  comenté cómo diagnosticar/calibrar tu mente en el post del 17 de abril. Al realizar el ejercicio empezarás a darte cuenta (3).

Para entrenar la atención: La respiración es un objeto de contemplación muy sencillo y al que tenemos acceso en todo momento. Asimismo tiene un par de propiedades que la hacen extraordinaria para este fin:

-Su progresividad (*)
-Su retroalimentación (*)

Para conectar con tu cuerpo (*): La respiración es la única función corporal que es automática y que, sin embargo, podemos controlar de forma voluntaria. Por esto es la mejor función corporal para utilizarla como puerta de entrada al cuerpo y así conseguir dos cosas: la primera, trabajar la conexión con tu cuerpo; la segunda, influenciar a tu cuerpo para que éste, a su vez, influencie a tu mente.

Apasionante ¿no?


(*) Te lo explico en el próximo post.. RECUERDA que saber no es suficiente…PRACTICA!!


(1) Cómo nuestra mente afecta nuestra fisiología, y cómo nuestra fisiología afecta a nuestra mente, cómo ambos están interrelacionados.
(2) Iré tratando esta interrelación y proponiéndote ejercicios en el blog.
(3) Ya verás que la mayor parte de los ejercicios que te propondré van dirigidos a entrenar esta capacidad de darse cuenta.


lunes, 2 de mayo de 2016

Que te sepas la partitura no te convierte en pianista…

Para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor; segundo, la técnica.”
 A.Gaudí (1852-1926)

Yo diría que para hacer las cosas bien es necesario: primero, ponerse a ello (con amor) ;)); segundo, la técnica.

Te puedo contar cosas - la técnica - , sugerir ejercicios, y seguro que lees el post y te parece interesante, y… ¿practicas? Los dos ejercicios propuestos en los post del 17 y del 24 de abril son potentes y su puesta en práctica es sencilla y, aun así, cuesta incorporarlos, lo sé.

A mí misma me costó tiempo adoptarlos, así que te daré información para convencerte y, además, como sé que estar convencido de los beneficios es solo el primer paso, también te iré sugiriendo estrategias que te faciliten iniciar la práctica. Sé que eres consciente que saberse la partitura no te convierte en pianista, así que tan pronto puedas, ¡ponte en marcha!.

Como hablamos de cambios, en este caso incorporar dos ejercicios a nuestro día a día, es importante tener en cuenta:

1) Las ventajas de los pequeños cambios vs grandes cambios
2) Las ventajas de centrarse en el proceso vs centrarse en el resultado

Cuando nos proponemos cambios radicales requerimos una gran inversión de energía y corremos el riesgo de agotar nuestras reservas (1). En cambio, pequeños cambios, concretos, como los que te propongo, que no requieren más que una pequeña inversión de energía, nos llevan – paso a paso – a nuestro destino.

Centrarnos en el proceso (2) nos ayuda a seguir, nos motiva evitándonos frustración al enfocarnos en el cómo. Eligiendo bien el proceso aseguramos el éxito. Las técnicas – procesos- que te propongo están muy pensadas y funcionan. Dales una oportunidad y – sobre todo- disfruta del proceso, tómatelo como un viaje a tu interior, enfócalo con curiosidad, sé creativo en el enfoque. Cuando consigas verlo como un “quiero” en lugar de un “debo” ya lo tendrás!!!

Y recuerda: que te sepas la partitura no te convierte en pianista ¡Practica!!!






(1) Es lo que suele pasar con los propósitos de año nuevo…nos proponemos cambios de envergadura que en, sí mismos, consisten en una miríada de pequeños cambios que no tenemos en cuenta a la hora de organizarnos.

Un ejemplo de pequeños cambios que desencadenan grandes cambios: http://genial.guru/admiracion-curiosidades/la-teoria-de-las-ventanas-rotas-113155/



(2) El trabajo de Carol Dweck ha demostrado sin duda que enfocarnos al proceso es la mejor estrategia: https://escuelaconcerebro.wordpress.com/tag/carol-dweck/


Otro artículo que muestra la potencia de centrarse en el proceso: http://www.thecrimson.com/article/2014/1/18/rhoads-excels-process/



domingo, 24 de abril de 2016

Mi querido Diario Íntimo: Hoy me levanté muy contenta…

Mi querido Diario Íntimo: Hoy me levanté muy contenta,…
… por lo que creo que durante el día mi estado de ánimo será bueno…
SNIF, SNIF…
… desmejorando hacia el mediodía con probabilidades de sopa.

MAFALDA (QUINO)


El segundo ejercicio que te propongo es utilizar un cuaderno de bitácora emocional ¿Un qué….? Si, si, un cuaderno de bitácora emocional. Y además tiene que ser un registro a mano, no vale que lo registres en la tablet o el teléfono o el ordenador… tiene que ser un registro escrito a mano.

En este cuaderno – de momento – anotarás aquellas situaciones en las que durante el día te has sentido bien por haber sabido gestionar tus emociones ante una situación, y, también, aquellas en que crees que no has sabido gestionarlas bien.

Puede pasarte que creas que te has gestionado bien (o mal) pero no sea así. Ahí es donde deberás afinar más y estar pendiente de lo que te puedan comentar otros, o bien preguntar, u observar los resultados de tus comportamientos…

El ejercicio consiste en anotar lo que pasó justo antes, qué es lo que sentiste durante la situación y qué pasó, y cómo te sentiste después. Si tienes información sobre lo que te puedan decir otros, pues anótala también. Presta atención.

Las próximas semanas iré comentando el por qué de estos dos ejercicios (éste y el ejercicio descrito en el post de la semana pasada).  

Ninguno de los dos ejercicios requiere inversión importante de tiempo ni de dinero, así que si no encuentras el momento para hacerlos… pues esa misma imposibilidad ya te está dando información sobre ti mismo… ¿o no?