martes, 14 de mayo de 2019

Creando caminos



“[…] Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar […]” (1)

Eso no pasa con los caminos que tomamos en nuestra mente. Cuando establecemos una pauta de pensamiento, ésta se refuerza con cada “andar” por ella y toma consistencia.

Como todo en la vida, esto es bueno en según que momentos, contextos o situaciones. Al tener el camino “trillado” nos cuesta menos circular por él, y vamos más rápido y de forma más eficiente. Pero surge el inconveniente cuando nos apetece o necesitemos ir por otro camino, ya que este “trillado” nos atraerá con la fuerza de un imán y nos costará desviarnos, nos requerirá compromiso y esfuerzo.

Es importante darnos cuenta de este funcionamiento, reconocer sus ventajas y conocer sus inconvenientes. Es fácil verse atraído a caminar por senderos trillados o, sencillamente, transitar por ellos sin ser consciente, hasta que un día nos sorprenda llegar donde no teníamos intención de llegar y nos preguntemos ¿y cómo he llegado yo a esto?

¿Te gustaría sacar ventaja del “trillaje” esquivando los inconvenientes?

1.- Pregúntate de vez en cuando ¿es este el camino que más me conviene aquí y ahora? ¿Para qué lo tomo? ¿Para qué lo hago?

2.- Ten establecido un entrenamiento de salirte de senderos trillados, para saber que puedes y para conocer con qué te enfrentas. Escoge temas que sean sencillos, y ve ganando práctica.

Si nunca nos preguntamos, nos arriesgamos a que cuando nos lo pregunten oírnos decir “porque aquí siempre se ha hecho así” o “pues no tengo ni idea”.

Si no nos entrenamos, cuando toque cambiar un recorrido nos costará mucho más, incluso puede que nos eche para atrás la falta de confianza en que podamos hacerlo.

Lo que nos conviene es mantenernos ágiles y flexibles, reforzar nuestra imagen ante nosotros mismos como capaces de cambiar cosas y, sobre todo, estar atentos a cuando nos es útil seguir por el mismo camino y a cuando deja de serlo.






(1) Del poema de Antonio Machado

domingo, 5 de mayo de 2019

El verdadero objetivo




Escribo este post a raíz de este párrafo (1):

“Algunas personas se fijan en los interesantes estados alcanzados durante una sesión de meditación (especialmente durante largos retiros), sin prestar mucha atención – si es que prestan alguna – al modo en que estos estados se traducen en cambios positivos y duraderos cuando regresan a su vida cotidiana. Esta supravaloración de los estados elevados los lleva a olvidar que el verdadero objetivo de la práctica consiste en la transformación duradera”

Esto podemos aplicarlo a casi todo: cómo las formaciones o charlas generan un “estado elevado” que luego se difumina en el día a día; cómo la práctica del ejercicio físico genera un “estado elevado” y luego, en el día a día, perdemos esa “conciencia” y nos “espachurramos”, …. Centramos nuestra atención en un estado efímero y nos perdemos a la hora de trasladarlo al día a día, que es cuando más útil nos sería.

¿Y cómo hacer para transformar estos estados en rasgos duraderos? El primer paso es que te convenzas de que llevas el timón de tu día a día y quieras esa transformación. Mientras todo sean excusas del tipo “ya lo haré cuando tenga tiempo” “ahora estoy muy liado” “yo no puedo porque…” “si estuviera en la situación de fulanito claro que podría hacerlo” etc… irán pasando días, meses y años, y con cada año te costará un poco más de esfuerzo ponerte porque habrás consolidado una forma de hacer que te será difícil romper.



(1) Estoy leyendo el libro del que trata el artículo que menciono en el link:



domingo, 28 de abril de 2019

¿No será que veo lo que quiero ver?


Hay un sesgo cognitivo que me lleva a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma mis propias creencias o hipótesis, dando bastante menos oportunidad y peso a posibles alternativas. Este sesgo (1) forma parte de mi “ser humana” y requiere de mí una estrategia que me permita abrirme a considerar otras opciones.

Este esfuerzo vale la pena. Ya no es solamente que reducir este sesgo me permita estar mejor informada, sino que este esfuerzo redunda también en entrenar, entre otras, tres competencias que me interesan mucho: creatividad, colaboración y gestión emocional.

Hoy en día no me ponen fácil entrenar en reducir este sesgo, ya que, a mi tendencia natural, se suma la “personalización” que los algoritmos con los que se gestionan las redes utilizan para intentar “facilitarme la vida”. Estos algoritmos lo que hacen es seleccionarme aquella información que supuestamente me interesa más en base a mis previas selecciones.

He estado leyendo sobre el tema y te destaco este párrafo que he traducido de uno de los artículos que he leído: “Facebook ha enfatizado que la “elección individual” pesa más que lo que pesan los algoritmos, que los grupos de amigos que creamos y nuestras propias acciones para defendernos de contenidos con los que no estamos de acuerdo son los principales culpables de cualquier tipo de “burbuja” que se produzca

Puede ser que sea así, pero damos un empujoncito a este sesgo inherente a la persona y el efecto se multiplica. Yo siempre soy más partidaria de actuar desde la toma de conciencia desde uno mismo, y por esto agradezco que se pongan sobre la mesa la existencia de estos sesgos y estos algoritmos ya que me dan la oportunidad de tomar las medidas adecuadas para sortearlos.

Lee sobre el tema (2) y, sobre todo, obsérvate. Cuando tomes conciencia de este sesgo en ti, entonces construye también una estrategia que te permita, en la medida de lo posible, evitarlo.





(2) Te dejo una serie de links por si estás interesados en saber más sobre este tema:





Y uno de mis favoritos de siempre: